Home > Uncategorized > Capítulo 11. La confrontación.

Capítulo 11. La confrontación.

Lucy estaba deshecha. Habían pasado dos días desde la desaparición de nuestra hija y yo no estaba para nada mejor. En Argus, Braulio y mis compañeros más cercanos estaban al tanto de lo que ocurría. Por sugerencia de la policía, no convenía que más gente estuviera al tanto del infierno por el que atravesábamos.

Yo, simplemente no pude más y, desobedeciendo las indicaciones de la policía, decidí enfrentar a Josafath. Tenía una fuerte sospecha de que él estaba, no sólo implicado, sino que todo este asunto era ocasionado por él

Entré intempestivamente en su privado. Su asistente, tras de mí, se deshacía en disculpas por mi súbita intrusión en su oficina. El personal de seguridad se desplazaba ya hacia el sitio.

- ¿Cuál es tu juego maldito desgraciado? – Le grité mientras lo señalaba acusatorio. – Ya haz hecho demasiado. – Le acusé. – ¿Dónde tienes a mi hija?

- ¡Llame a seguridad señorita Imelda. – Ordenó él.

- Vienen en camino. – Informó la asistente.

- ¡Confiesa, maldito hijo de perra! – Le exigí.

- No entiendo que de hablas maldito estúpido. – Se limitó a contestar.

Sin más, arrojé las fotos sobre su escritorio. En ese preciso instante, el señor Natsukawa hizo acto de presencia. El ascensor abrió sus puertas corredizas y un grupo de guardias entró corriendo.

- Esto es lo que eres capaz de hacer al sentirte impotente para cumplir tu lascivo capricho. – Dije, tras arrojarle las fotografías.

- ¿Qué es todo esto? – Preguntó Natsukawa, exigiendo una explicación.

- Al parecer, este tipo sólo está provocando una escena de celos por que su esposa me prefirió a mí. – Dijo Josafath cínicamente, mientras levantaba una de las fotografías y se la mostraba a todos los presentes.

- ¡Pero esto, no puede ser! – Exclamó Natsukawa atónito por la sorpresa que le provocó ver a Lucy en la foto, haciendo el amor con Josafath.

- Este maldito hijo de puta secuestró a mi hija. – Insistí. – Esas fotografías son un ardid fraguado por él. Hace varios meses me las hizo llegar a mi oficina con esta nota. – Dije, entregándole la nota a Natsukawa.

- ¡Guardias! ¡Saquen a este mal nacido del edificio! – Ordenó Josafath.

- ¡No! ¡Esperen! – Exigió Natsukawa. – Explíqueme usted la situación. – Me exigió expectante.

- Hace unos meses, este maldito me envió estas fotografías junto con la nota que le acabo de entregar. El muy maldito estuvo largo tiempo acosando sexualmente a Lucy y, cuando vio frustrada su lascivia porque Lucy le informó que yo estaba al tanto de todo, decidió desquitarse enviándome esas sucias fotografías que no tengo idea de cómo las obtuvo.

- ¿Cómo iba a ser? – Respondió Josafath burlón.

- Lo que tú no sabes, Josafath – empezó a decir Natsukawa -, es que yo conozco más a Lucy de lo que tú crees. Su padre y yo fuimos grandes amigos y, cuando él murió, me pidió que cuidara de ella. Yo conozco a Lucy, sé que ella jamás haría algo como esto. – Dijo, mostrándole la foto.

- Bueno, la foto habla por sí misma. – Reclamó Josafath.

- Aún con todo y esta sucia foto, tú estás mintiendo. – Aseguró Natsukawa.

- ¡Este maldito tiene a mi hija! – Exclamé suplicante.

- ¿Cómo es eso? – Preguntó Natsukawa.

- Hace unos días Lucy dio a luz a nuestra hija. Pocos días después, la bebita enfermó y la llevamos a una clínica. Estaban dándola de alta cuando una enfermera nos notificó su desaparición. La policía está investigando el secuestro ahora.

- ¿Y cómo todo eso puede estar relacionado con Josafath? – Inquirió Natsukawa intentando ser ecuánime.

- No puedo afirmarlo, lo acepto. No puedo afirmar que este maldito delincuente tiene a mi hija. – Confesé en medio de un incontrolable llanto. – Pero sospecho de él… – empecé a decir.

- ¡Ah! Sospechas de mí. – Dijo Josafath, burlándose.

- Si, maldito perro, sospecho de ti porque durante mucho tiempo estuviste acosando a Lucy, saboteando su trabajo, hasta que conseguiste que la despidieran.

- Si en sospechas se fundamente tu acusación, maldito imbecil, es mejor que tengas buenos abogados, porque te voy a destruir. – Amenazó finalmente Josafath.

Una voz se escuchó de pronto detrás de todos nosotros.

- ¡No! ¡Quién debe buscar unos excelentes abogados eres tú, Josafath! – Dijo la voz.

Abriéndose paso entre la multitud que se había acumulado en el recinto, apareció Gabriela, la amiga de Lucy, cargando a mi hija. Sobra decir la conmoción que ocasionó su repentina aparición.

- Toma Lucas, aquí tienes a tu bebita hermosa. – Dijo, jugando con la pequeña.

- ¡Gaby, gracias! – Exclamé. La vida por fin volvía a mi agotado ser.

- ¡Maldita perra! – Exclamó Josafath iracundo. Intentó golpearla, pero los guardias lo sometieron. – ¡Traidora! – Gritó impotente.

- No entiendo. – Declaró Natsukawa.

- Josafath y yo nos hicimos amantes en los primeros días de la fusión con su empresa. – Explicó Gabriela. – Yo sabía que él tenía otras amantes, pero me negaba a dejarlo por amor. Me di cuenta de su acoso hacia Lucy, pero callé por que él me lo solicitó, amenazando con dejarme. Hace unos meses, Lucy me contó sobre su embarazo y yo supe que las cosas iban a ponerse peor para ella, pero por amor y por temor, sobretodo, no le dije lo que ya sabía sobre Josafath. Las fotos que Lucas trajo, las tomé yo. Eso fue antes de enterarme del embarazo de Lucy. Josafath encontró, no se cómo, una mujer muy parecida a Lucy. Le pago una millonaria suma por lo que le dijo, era un placer que él se podía costear. Ella está dispuesta a declarar. Ya la contacté. Hace unos días, una enfermera llegó a mi departamento con la niña y me dijo que Josafath la había enviado. Más tarde, Josafath me dijo que debía cuidarla y mantenerla oculta. Esta mañana, Lucy me llamó para decirme que Lucas iba a venir a la oficina de Josafath y que estaba iracundo. Yo, no pude más. La culpa me consumía. Por eso decidí venir y aclarar las cosas de una vez. Me consta que él es quien fraguo todo este plan, que fue por él que se despidió a Lucy y estoy completamente arrepentida por no haber comprendido a tiempo que todo cuánto hacía estuvo mal, a pesar de escudarme tras el amor que llegué a sentir por Josafath.

Ver tabla de contenido Leer el capítulo anterior Leer el siguiente capítulo

Categories: Uncategorized Tags: