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Capítulo 04. El nuevo compañero.

La reunión había iniciado hacía unos minutos. Contrario a su costumbre, el director regional no había llegado aún. Él habituaba ser el primero en llegar, incluso media hora antes de iniciar las reuniones para asegurarse de que todo estaba en regla. Esta vez, no fue así. Mientras lo esperábamos, los participantes en la reunión discutíamos algunos proyectos en ciernes. Pero el director no tardó en presentarse acompañado de él.

Era un hombre muy atractivo. Quizá, lo más atractivo de él no era su físico -¡que no estaba mal para nada!-, sino su personalidad. Tenía una personalidad encantadora. Se notaba tan sólo con aparecer. Algunas compañeras y yo nos miramos unas a otras reconociendo la galanura del recién llegado.

- Damas y caballeros – inició el director regional-, permítanme presentarles al señor Josafath Manrique, nuestro nuevo socio, quien ha realizado una multimillonaria inversión en nuestra compañía. Esta mañana ultimamos los detalles de la fusión de Matsuki Electronics con Manrique y asociados quienes, como ustedes ya saben, son el principal productor de semiconductores y circuitos integrados en este país. – Dijo arrancando toda clase de expresiones de sorpresa entre la mayoría de los asistentes. De alguna forma, algunos de los que estábamos presentes ya tenían noticias previas sobre la fusión, pero para la mayoría la fusión representó una gran sorpresa. Akira Natsukawa, el director regional de Matsuki Electronics había conseguido atraer y captar la atención de todos aunque, entre las damas, era muy difícil decir si había conseguido nuestra atención debido a su anuncio o gracias a la presencia de Josafath. – El señor Manrique ha presentado una insuperable propuesta para ayudarnos con las investigaciones que estamos realizando en el área de los superconductores. Su firma y la nuestra cooperaran de ahora en adelante en el desarrollo de nuevas tecnologías orientadas al uso y explotación de materiales superconductores para el desarrollo de aparatos electrónicos más eficientes que todo lo conocido hasta ahora.

El anuncio de Akira fue toda una revelación. Todo mundo tenía inquietudes acerca de la implicación de esta fusión. Algunos fuimos llamados para entrevistarnos con Josafath, con el fin de definir la manera en que la integración se consumaría.

Yo fui de las primeras personas que se entrevistarían con él, debido a que tenía a mi cargo la logística de las exportaciones de la compañía. Se me pidió que me entrevistara con él durante las últimas horas de la jornada laboral, así que decidí llamar a Lucas para avisarle que llegaría tarde. Marqué el número de su celular, pero nunca contestó. Supuse que lo había apagado por encontrarse en su trabajo. No quise insistir llamando a su oficina, así que decidí enviarle un correo electrónico para avisarle. Lucas era capaz de olvidarse por completo de su celular y, con mayor razón de no revisar su buzón para verificar si tenía mensajes pendientes, pero algo que nunca olvidaría hacer era leer su correo electrónico.

Me sentía nerviosa. El encuentro con Josafath me había sacado de balance. Admito que estaba impresionada con su gran atractivo viril, pero lo que me extasiaba era que su persona no pasaba desapercibida, aún cuando ingresara al recinto en completo silencio.

Esta mañana, durante la junta, cuando habló su voz resonó potente y grave en los oídos de todas las damas que estábamos presentes. Era una voz modulada, agradablemente gruesa y que transmitía una gran serenidad. Su apariencia no podía ser más impecable, vestía un costoso traje que impresionaba más por el porte con que lo lucía que por la finura de su acabado. Se desenvolvía suavemente, pero con firmeza, entre el auditorio y, ante todo, exhibía una gran cordialidad entre todos. Era un hombre amable, interesado por sus interlocutores y hacía gala de una gran humildad. Me había impresionado hasta el extremo y me ruborizaba la sola idea de estar a solas con él.

La hora de mi entrevista finalmente llegó. Empezaba a anochecer debido al tiempo invernal que imperaba, pero no era tarde. Apenas si habían dado las 6, así que me preparé reuniendo los documentos que necesitaría y estaba apunto de salir de mi oficina, pero me detuve un momento para revisar mi apariencia, no sé porqué.

Llegué a la oficina del señor Natsukawa, donde tendría lugar la reunión y me desilusionó un poco encontrarle a él ahí. En el fondo, deseaba estar a solas con Josafath.

- Buenas tardes. – Saludé.

- Adelante Lucy, pasa, ponte cómoda. – Indicó el señor Natsukawa.

- Señor Manrique, permítame presentarle a Lucy Cheng, nuestra principal negociadora en el rubro de exportaciones. – Fue la presentación que hizo de mí el señor Natsukawa.

- Siempre es placentero conocer a una dama notablemente hermosa. – Dijo Josafath, mientras llevaba mi mano a sus labios, sin perder el contacto visual con mis ojos. – He oído infinidad de halagos sobre usted, señorita.

- Gracias. – Fue lo único que atiné a responder preocupada de que la turbación que me producía su presencia fuera muy evidente.

- Impresióneme. – Se limitó a decir.

- ¿Perdón? – Pregunté torpemente.

- ¡Oh! Perdóneme usted, señora mía, fue muy torpe mi solicitud. Quiero decir que me gustaría saber de usted, de lo que hace, que planes tiene para nuestra compañía, etc. – Dijo, sin inmutarse.

- Bien – inicié -, estoy a cargo de la logística que implica exportar nuestros productos, principalmente a Asia. Yo me aseguro de que los pedidos de nuestros clientes sean entregados a tiempo y siempre bajo estricto apego a nuestras normas de calidad. Visito con frecuencia a transportistas y reviso el aspecto legal de las exportaciones. Hago negociaciones con nuestros clientes en Asia para obtener contratos competitivos y examino los acuerdos internacionales para encontrar oportunidades de negocio para Matsuki Electronics. Actualmente, junto con mi departamento, estamos negociando un acuerdo preferencial con uno de los principales distribuidores de equipos electrónicos en Taiwán, lo cual será todo un logro de concretarse, ya que de sobra se sabe que Taiwán es productor reconocido internacionalmente, así que, de concretar el acuerdo, nos colocará en una posición muy competitiva en el continente Americano.

- ¡Hum! Muy impresionante en realidad. Le agradeceré que me mantenga informado sobre su progreso. Ahora, Akira, sino tienes inconveniente, quisiera que visitáramos las instalaciones antes de irme. Estoy algo cansado. Ha sido un día extenuante. Señorita, le agradezco su visita. Seguiremos en contacto. – Dijo.

Fue una reunión muy rápida. Aunque sé que las reuniones de negocios son generalmente así de vertiginosas, internamente había esperado que tomara más tiempo. No pude evitar sentirme algo desilusionada ante la brevedad de la reunión, sobre todo porque me sentí cortada de tajo. Como si él, Josafath, me ignorara a propósito.

Decidí no darle importancia de más y salí de ahí. Cuando llegué Lucas estaba en casa, trabajando ante su computadora.

- Hola amor. – Dijo Lucas.

- Hola ¿Cómo te fue? – respondí.

- Bien – dijo -, fue un día muy emocionante. – Confesó, con ese brillo en sus ojos que era característico de él cuando se sentía entusiasmado con algún invento nuevo que se le ocurría.

- ¡Y que lo digas! – Contesté.

- ¿Ah si? – Preguntó con curiosidad. – ¿También a ti te fue bien?

Me limité a sonreír traviesa. Cerré los ojos y –por un instante-, mi mente voló hacia Josafath. Recordar su gallardía me ponía de buen humor.

- ¡Nunca adivinarás lo que ocurrió hoy! – Dije.

- No lo sé, ¿fuiste ascendida a directora de la compañía? – Preguntó Lucas con evidente interés.

- Por favor, ten boca de profeta. – Rogué. Ambos reímos. – Lamentablemente, eso tendrá que esperar aún. No, lo que pasó fue que Matsuki Electronics firmó un acuerdo de fusión con Manrique y asociados.

- ¿La compañía esa que produce memorias de alta velocidad? – Preguntó Lucas.

- Entre muchos otros dispositivos de alta tecnología. – Completé.

- Esa si que es una gran noticia. ¿Cómo afectará la fusión a Matsuki? – Preguntó él.

- Evidentemente habrá cambios. Hoy me entrevisté con Josafath Manrique, el dueño de Manrique y asociados. ¿Leíste mi correo? – Pregunté extrañada.

- ¿A qué correo te refieres? – Preguntó Lucas.

- ¡Vaya! ¡Esa si que es una novedad! Algo muy importante tuvo que ocurrir en Argus para que tú no revisaras tu correo electrónico. – Exclamé.

- Si esto fuera un concurso para ver que fue mas impresionante, no sé si lo que descubrimos hoy sea igual o más relevante que la fusión que anuncias. – Dijo Lucas.

- ¿Qué descubrieron? – Pregunté. La verdad es que no sentía tanto interés, pero me esforcé por aparentarlo.

- Mi ego virtual se comunicó con nosotros por primera vez. – Dijo Lucas.

- ¿Y que hay de impresionante en ello? – Pregunté sin mucho afán.

- ¡Por iniciativa propia! – Dijo. La verdad es que no comprendí a donde quería llegar. – ¡Por primera vez una máquina toma decisiones por sí misma! – Añadió.

- No entiendo. ¿No se supone que eso es lo que Gene/Sys debía hacer? – Dije, buscando más información.

- En el origen si, así fue, pero esto va más allá de todas nuestras expectativas. – Agregó Lucas. -  Mira – dijo, tratando de ser más explícito-, resulta que mi ego virtual ha adquirido una personalidad independiente de la mía. Crea nuevos algoritmos, toma sus propias decisiones y, ahora, hasta se comunica con nosotros. Estuvimos conversando y aprendimos mucho sobre el sistema. Nos explicó como es que comenzó a modificarse a sí mismo y como ha introducido mejoras al sistema.

- ¡Espera! ¡Espera! – dije mientras levantaba mis manos abiertas hacia a él, al tiempo que desviaba mi mirada, como si estuviera intentado detener una colisión inevitable. – ¿Estás tratando de decirme que una máquina actúa como si fuera un ser humano? – Pregunté con escepticismo.

- ¡Exactamente! – Respondió Lucas.

- Esto excede mi capacidad de comprensión. – Confesé. – Lo que me estás diciendo suena tan… irreal. – Dije al fin.

- Lo sé. Ni Mónica ni yo terminamos de comprenderlo aún. – Dijo él.

- ¿Mónica? – Pregunté.

- Sí, Mónica, mi colega. La joven de ojos grandes y expresivos que te presenté aquella vez que fuimos a la taberna. – Aclaró Lucas.

- ¡Ah! ¡Si! Ya recuerdo. – Dije. – ¿Trabaja contigo? – Pregunté.

- Es la segunda vez que te lo digo, pero sí. Estamos en el mismo equipo. – Respondió.

- Discúlpame. Estoy algo distraída por todo lo acontecido. – Expliqué. – Amor, todo eso parece muy interesante, pero necesito dormir. – Le dije excusándome. La verdad quería estar a solas para tratar de comprender la manera en que Josafath me había impresionado. No sé como definir lo que sentía. La presencia de ese hombre me había turbado más allá de lo que deseaba admitir. Me parecía muy atractivo, pero yo amaba a Lucas. Me aterraba la idea de comenzar a enamorarme de alguien más, alguien a quien no conocía, alguien con quien nunca había cruzado palabra, alguien que me atraía más por razones físicas que emotivas y, sin embargo, no podía dejar de pensar en él, en su mirada, en la forma en que se desenvolvía, en esa imagen tan imponente que proyectaba. Algo comenzaba a cambiar en mí y no tenía idea del enorme impacto que esto iba a traer a mi vida.

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