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¿Qué es CREER?- carta

noviembre 17th, 2012

CREER…

Anoche mientras estaba recostada en la cama de mi habitación, empecé a recordar palabras de un viejo amigo que lamentablemente murió en mayo del 2010 (21 de mayo)…

Recordé una de las conversaciones que tuvimos previo a su muerte y con el recuerdo de esa conversación también vino a mí el sentimiento de culpa, y la frustración porque hasta anoche, al analizar detenidamente toda la conversación, descubrí lo ingenua que fui al no darme cuenta que ésa última conversación fue para despedirse de mí.

Lloré toda la noche, intentaba quedarme dormida pero no podía; la culpa me estaba matando (aún sigue haciéndolo), fue en la madrugada cuando por fin pude caer rendida por el desvelo. Tuve un sueño, en él soné que se repetía todo lo que sucedió aquel día; la conversación, los abrazos… la despedida.

Pero lo que se repetía con mayor intensidad en mi mente era la conversación, y cada palabra de lo que dijo en aquel momento. Es lo que quiero compartirles hoy:

“Era un viernes, él estaba cursando Cuarto grado de primaria y yo estaba en el último año de la secundaria. Recuerdo perfectamente que estaba en la clase de Expresión, nos habían dejado un ejercicio de hacer un comic y la maestra nos dejó salir para que la inspiración “llegara hasta nosotros”… de pronto, escuché que la maestra me llamaba diciendo que me buscaba un niño, ¡ERA Él! También recuerdo haberlo visto con sus ojos llorosos e instintivamente corrí a abrazarlo y a preguntarle ¿qué era lo que le sucedía? Él no paraba de llorar y casi no podía entenderle, por lo que le solicité a la maestra que me dejara salir por unos instantes. Ella accedió.

-¿Qué tienes? ¿Te duele algo?- pregunte con ansiedad y un poco de desesperación por saber.

Él me explicó (sollozando) que fue la maestra quién provocó su llanto al amenazarlo con tener que pagar –en efectivo- una travesura que una de sus compañeras había hecho y luego lo había culpado a él sin dar tiempo a que él pudiese defenderse. (Él había nacido con un problema al hablar, tartamudeaba y era muy difícil entender lo que decía cuando hablaba rápido).-Juro que hasta hoy en día sigo odiando a esa maestra-.

Intenté calmarlo al ir a confrontar a la maestra y decir que yo me iba a ser responsable por todo, pero ella insistió en que era necesario que él “aprendiera de sus errores”, cuando escuchó esto volvió su llanto y me abrazó fuerte y me dijo que me agachara hasta su altura, luego me susurró al oído que su mamá iba a golpearlo. Me sentí tan inútil al no por hacer nada, que fui a hablar de lo ocurrido con la directora y ella me dijo que el niño no tenía que preocuparse por nada y que ella iba a arreglar el asunto con dicha maestra. Y efectivamente, después de tener como 15 ó 20 minutos de haber regresado cada quién a su respectivo salón, la directora llegó a mi clase y dijo que ya lo había solucionado todo y que la madre del niño no iba a enterarse de lo sucedido.

En ese momento sentí tanta tranquilidad por él, que al tocar el timbre de salida corrí con todo y mi bolsón hasta su clase para contarle la buena noticia. Me dijo que nos detuviéramos a hablar unos minutos en el área de los juegos, él se sentó en una banca y bajo su pequeña y redonda cabeza, yo pensé que se sentía mal por lo que había pasado o que se sentía avergonzado o algo así. Ésta es la parte de la conversación que me impactó y que les compartiré tal y como fue:

-¿Otra vez triste? ¿Y ahora por qué? ¡Ya se arregló todo, nadie te va a golpear!… Tranquilo- lo tomé del brazo y lo jalé para estar más cerca de él, y lo abracé.

-Ya lo sé, es que… estoy triste por otra cosa-.

-¿Qué cosa? ¡Cuéntame, yo no le digo a nadie! ¡Te doy mi palabra! Siempre has confiado en mí, ¿No CREES en mí?-.

Y él se quito con su sudadero los mocos de su nariz, respiró y me dijo:

-Yo siempre voy a CREER en ti, tú eres como mi hermana grande y se tiene que confiar en los hermanos… yo sí CREO en ti-.

-Prométeme que NUNCA, vas a dejar que mi mamá me vuelva a pegar o que la miss me regañe por algo que no hice enfrente de todos los de la clase, ¿Me lo prometes?-.

-TE LO PROMETO-.

-¿Y tú CREES en mí? ¿En todo lo que te digo?-.

-Ps… ¡Obvio!- y lo abracé con mucha fuerza-.

-Entonces, ¿Me vas a CREER sí te digo que después voy a estar contigo siempre aunque no me mirés? -.

-Sí, pero ¿Por qué? -.

-Nada solo era pregunta-.

Tomé su mano como pude y le dije:

-TE PROMETO QUE SIEMPRE VAMOS A ESTAR JUNTOS, TÚ CONMIGO Y YO, CONTIGO Y SIEMPRE NOS VAMOS A VER… AUNQUE YA NO SIGA EN EL COLEGIO, SIEMPRE TE VOY A VENIR A VER, ¿sí?-.

-sí, TE CREO -.

Me besó y me dijo que ya se tenía que ir porque si no lo dejaba el bus y le tocaba que caminar hasta su casa…

Esa fue la última vez que lo vi, porque el lunes de la siguiente semana ya no llegó, pregunte por él con su maestra pero no me dijo nada, al día siguiente, también pregunté y no había llegado; hasta el miércoles de esa semana que se me ocurrió preguntarle a la psicóloga del colegio (ella le daba terapia) y me dijo que probablemente faltaría toda esa semana porque estaba enfermo, la madre del niño había llamado diciendo que en el centro de salud le habían diagnosticado “Dengue Hemorrágico” y que le dijeron que descansara.

El día viernes de esa misma semana, VIERNES 21 DE MAYO estaba recibiendo Educación Física cuando me llamaron de la oficina de la directora y me dieron la noticia de que esa mañana él había muerto, me dijeron que según la madre ella intentó darle medicina casera porque las medicinas recetadas eran “demasiado” caras para ella, y que esa mañana él le pidió una sopa instantánea, ella se la preparó y cuando fue a despertarlo para que se levantara y se la comiera, lo encontró muerto.”

Ahora analizando me pregunto ¿QUÉ ES CREER?

Porque para el diccionario es tener por cierto algo que está por comprobarse, ya sea a un corto o lejano futuro.

Pero para mí, CREER es confiar ciegamente en que algo es, o será tal y como tu corazón te dicte.

Él me dijo que CREYERA en que siempre iba a estar conmigo, y aunque nunca voy ni quiero comprobarlo yo sé que es así… No puedo sentirlo pero sé que sí. Aunque me siento culpable porque él CREYÓ en mí y le he fallado, ya nunca más me he acercado ni a su casa, mucho menos a su tumba desde hace más de un año.

Intentaré armarme de valor para ir a visitar su tumba hoy que es primero de noviembre, por lo menos hoy quiero cumplir lo que prometí…

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