Home > Uncategorized > Pensamientos que no pienso reciclar.

Pensamientos que no pienso reciclar.

diciembre 22nd, 2012
… A veces, siento que no puedo expresarme como quisiera,
siento que todo el mundo tiene la mirada en mí; me ven, hablan mal de mí y ni siquiera se toman la molestia de conocer mi forma de pensar. Mi forma de ser no es “rara” simplemente DIFERENTE* lo cual considero que no es malo ya que, no le hago ningún mal a nadie ni a mi misma.
En estas últimas semanas me he sentido “sola” a pesar de que ahora, más que nunca mi familia entra y sale de mi casa todo el tiempo.
Me despierto y siento que no hay razón para sonreír al verme al espejo, porque lo único que veo son:
DEFECTOS, DEFECTOS… ¡MÁS DEFECTOS!.
Ya no me interesa pensar si pertenezco o no a este maldito mundo globalizado, ya me cansé de hacerlo. Me interesa pensar en mi, en lo que quiero ser en la vida y en lo mucho que me odiaría si cambio lo que soy.
No suelo escribir lo que siento, simplemente lo guardo en mi Diario Mental, pero HOY descubrí que ya no puedo más, en ese diario me apareció ese cuadrito de “MEMORIA LLENA, POR FAVOR ELIMINE DATOS”, a lo que suelo llamar por otro nombre: FRUSTRACIÓN al no poder exteriorizar lo que soy por el pinche y tonto miedo de que hasta mis padres puedan regañarme o criticarme por lo que considero soy y seré.
Mtch! Estoy triste por mi manera de pensar y de ser, pero por nada del mundo pienso cambiarlo, y antes de que me ponga depresiva y me vea obligada a “desechar” lo que siento y pienso al respecto. Prefiero escribirlo aquí, desahogarme con ustedes.
Categories: Uncategorized Tags:
  1. admin
    diciembre 23rd, 2012 at 12:12 | #1

    Hola Annita,

    Me entristece tu tristeza. Quiero contarte algo: hace varios días sufrí un accidente. Pude haber muerto, afortunadamente -para mi, aunque sea-, no fue así. De todas las cosas que pudieron salir mal, me ocurrieron sólo las menos malas y eso es bueno… magnífico.

    Pero lo peor vino después, cuando descubrí que nuestro sistema legal está diseñado para defender con garras y colmillos al agresor y joder más -lo más que se pueda-, al agredido.

    Entonces me sentí impotente, pues no importa que hiciera, la ley no iba a defenderme a mí. Me sentí decepcionado al comprobar que a nadie le importa un carajo lo que a mí me ocurrió y me sentí triste porque pude ver con mis propios ojos que aquellos que para mí son el motor de mi vida, permanecen aún impasibles ante lo que me ocurrió, como si yo fuera aquel conocido del que se comenta en medio de chismes, a pesar de todo lo que yo he hecho por ellos tan sólo porque les coloco incluso antes que a mí -y tú sabes a quien me refiero-.

    Entonces, inevitablemente, re-evalué mi vida entera. Al principio, me di cuenta que aunque no quieras, tienes que ser el que jode, para no ser jodido, tienes que ser cruel, para que los otros te respeten y no sean crueles contigo, tienes que pasar por encima de los demás, para que nadie pueda pasar por encima tuyo… y finalmente comprendí que yo no soy así.

    He estado inmerso en el dilema: convertirme en alguien despreciable para obtener el respeto de los demás y su aprobación, o seguir siendo buena gente, tolerando los abusos y el desamor de aquellos a quienes le entregas todo y sólo te hacen ver que para ellos lo que les das es banal, trivial, poco importante y, sin embargo, no dejan de buscarte cada vez que tienen problemas.

    Decidí que no puedo cambiar mi esencia, pero algo sí cambió. Me volví más fuerte; por fin me quité la venda de los ojos y vi lo que no quería ver y -ahora-, conscientemente estoy dispuesto a dejar ir lo que no funciona, a retener lo que me mantiene y a ser más selectivo en cuanto a qué dejo entrar a mi vida.

    Desde que tengo uso de razón me sé diferente a los demás. Puedo ver lo que nadie más ve, entiendo las circunstancias globales mejor de lo que la mayoría podría -incluso-, me atrevo a cuestionar, que es muchísimo más de lo que la mayoría hace.

    Ser así me ha costado una vida de discriminación. Ante los ojos de la gente, soy una especie de extraterrestre, un bicho raro al que no pueden comprender… y simplemente aprendí a aceptar las cosas como son.

    Si alguien te muestra su rechazo porque no puede comprenderte, Annita, es su problema, no tuyo.

    Escuche en un documental que la maldad es sólo ignorancia y quien conscientemente es malo, es sólo un ignorante que deberá aprender su lección de la manera más cruel y dura posible.

    Quien discrimina a otro es también un ignorante.

    ¿No merecen los ignorantes ser iluminados con paciencia para que puedan ver en dónde se equivocan?

    ¿Acaso no ocurre siempre que la verdad se impone?

    No te vuelvas como esos ignorantes que no pueden comprenderte. Tú tienes una ventaja sobre ellos y -en vez de malgastar energías en una vendetta-, mejor aprovéchalas fincando el camino que les ayude a comprenderte, porque comprenderte a ti les abrirá las puertas a un mundo que antes era inaccesible para ellos.

    Ser distinto no es malo. Si no fuera por quienes somos distintos, el resto de la gente aún seguiría viviendo en las cavernas. Si no fuera por quienes nos atrevemos a cuestionar y a ver el mundo con distintos matices, el resto de la gente aún cazaría en los bosques en luchas cuerpo a cuerpo con animales mucho más grandes que ellos.

    Quienes somos diferentes somos quienes producimos el cambio. La gente puede odiarnos, puede no comprendernos, pero nos necesita y -dado que tenemos la capacidad para hacerlo-, es nuestra obligación mostrarles el camino con paciencia.

Comments are closed.