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Archive for noviembre, 2012

AMOR, AMOR … ¡AMOR!

noviembre 22nd, 2012 Comments off

Un cigarro a medio fumar,
el reflejo de una sombra en la habitación
y el diluvio de lágrimas cayendo del sol
es lo único que ha quedado en este juego de amor.

¡Él! con el celular en la mano,
aferrandose a el como si fuese su vida propia…
¡Ella! encerrada en su mundo,
sin palabras para contestar y con el alma rota.

Molinos de viento que se llevan los recuerdos.
la casa dividida por engaños y rencores, que dan como resultado peleas…
él finje no sentir nada y decide marcharse,
ella llora com niña buscando amor entre grietas.

¡Él! tirando el dinero en bebida y prostitutas
olvidando lo que pasó la noche anterior,
¡Ella! comprando navajas que corten su piel,
buscando paredes para manchar con sangre.

El amor que un día los unió,
hoy los separa por encargo de Dios…
la deuda de vidade ha sido pagada,
el edor a muerte se siente en el ambiente.

¡Él! dandose cuenta de su error ,
corre a su hogar en busca del perdón.
¡Ella! bebiendo lágrimas de desepción
cierra la puerta del baño en busca de una salida a su depresión.

Él corre decidido a encontrar el amor,
ella duerme para nunca más despertar,
entra y lo único que encuentra es una nota sobre la mesa…
Entra al baño y encuentra el beso de la muerte en los labios de su amada.

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El Mundo Paralelo de los sueños Rotos – Primer capítulo.

noviembre 17th, 2012 Comments off

Había una vez un niño llamado George quién vivía con sus padres en uno de los suburbios de la ciudad. George acostumbraba a jugar solo –con su imaginación-, a pesar de que tenía dos hermanos a los cuales les encantaba jugar todo lo que George propusiese; aunque en ocasiones aceptaba jugar cierto tiempo con sus amigos de la escuela y con sus hermanos, con el fin de lograr mantener el equilibrio entre los momentos de soledad y los momentos de compañía, aunque le encantase más, estar solo que acompañado. Cuando estaba solo se dedicaba de tiempo completo a dos cosas: Imaginar las cosas increíbles que deseaba construir en un futuro no tan lejano a su presente y soñar cómo sería su vida cuando lograra ser arquitecto.
El problema no fue que a George le encantara jugar –a diario- con su imaginación, el problema consistió en que, con el transcurrir del tiempo, George fue perdiendo dicho equilibrio y poco a poco fue alejándose de sus amigos y de su familia.

… Pasaron los días, las semanas, los meses y hasta los años –y de pronto-… George ya había dejado de jugar solo; pero seguía estancado en la soledad, misma soledad que lo había llevado a caer en la monotonía de hacer la misma rutina día a día:

Despertar → Cepillarse los dientes → Desayunar → Ir directo al refrigerador → Sacar 3 ó 4 botellas de vodka → Sentarse en el sofá → Esperar a que el día termine.

Él no tenía empleo, por lo que vivía y comida de los intereses del banco que ganaba por el dinero que sus padres le heredaron el día que fallecieron.

A George no le gustaba salir de su casa, no encontraba razones de peso para hacerlo; y solo se dignaba a salir una vez al mes para ir al supermercado a comprar toda la comida que consideraba necesaria para subsistir un mes. Se podía suponer que solamente salía 12 veces al año del –frustrante- mundo que situaba su hogar.

Una mañana como cualquier otra, George, se dirigió directo al refrigerador y notó que le faltaban algo muy importante para acabar un día normal: Vodka… ¡Ya no habían botellas por beber! ¡Se habían agotado! Por lo cual, se vio obligado a cambiar su rutina e incluir en ella el hecho de tener que salir en busca de más “provisiones”.

De camino al supermercado, George se detuvo en medio de la banqueta para observar detenidamente un bulto que se movía entre unas cajas de cartón mojadas y un tanto mohosas que estaban en un esquina; -pero- luego de unos instantes perdió la curiosidad que lo había hecho detenerse y siguió su camino sin perder más tiempo. Luego, cuando volvía de hacer sus compras, pasó por la misma esquina en donde se había detenido y notó la ausencia de las cajas y que –en su lugar-, estaba un muchacho con ropa sucia, con el cabello grasoso y un poco alborotado; George pasó frente al muchacho sin mostrar inquietud alguna. Durante todo el camino a partir de esa esquina, George sentía que alguien lo perseguía pero no tenía valor para voltear y ver qué sucedía.
Al encontrarse ya frente a la puerta de su apartamento, se armó de valor y pudo voltear para ver quién era su acosador… Su sorpresa fue ver que lo perseguía el muchacho de aquella esquina, George –al no sentir miedo alguno- se acercó lentamente para observa más de cerca el rostro y observar esos hermosos ojos color miel los cuales estaban rodeados por un par de mejillas llenas de suciedad y de pecas; lo cual, era extraño para aquel hombre, en vista de que jamás en su vida había visto a una persona de tez levemente morena con pecas en el rostro. Aquellos rasgos nunca pudieron ser borrados de la memoria de George…

Después de estar unos instantes en silencio y a una corta distancia de aquel muchacho se rompe el incómodo silencio con la oración tan breve y concisa del muchacho:

-Tengo hambre, necesito comer… ¡Por favor!-.

Al escuchar esto, George se abstiene de seguir encantado con ese rostro tan peculiar y sin belleza común, diciendo:
-No puedo darte más que un par de monedas- Saca de su bolsillo seis monedas y se las ofrece sosteniéndolas en su mano abierta frente al muchacho- ¿Las deseas? ¡Tómalas y déjame en paz!-. De esa forma tan cortante se despide y deja las monedas sobre el pasamanos de las gradas que conducen a la puerta de su apartamento. Ese día, George –a pesar de que se interesó mucho en el muchacho- decidió ignorar lo ocurrido esa mañana y seguir con su miserable y monótona vida.
Así pasó todo el día, tomando vodka y viendo en la televisión uno de sus programas favoritos… A la mañana siguiente se despertó con la curiosidad de saber qué fue lo que pasó con el muchacho luego de que le obsequió las monedas y de esconderse en su “acogedor” apartamento; por lo que no pudo aguantarse la ansiedad y terminó cediendo a sus deseos,- y- asomando su cabeza por la ventana se sorprendió al ver que el muchacho estaba durmiendo a un costado de las gradas. Una serie de emociones llegaron a él, era excitante para él saber que alguien lo acosaba a plena luz del día y se llenaba al mismo tiempo de tristeza por las condiciones tan precarias en las que se encontraba el joven y, aunque también sentía un gran egoísmo que le impedía ayudarlo, no se podía quedar con los brazos cruzados, había algo en ese muchacho que atraía intensamente a George.

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¿Qué es CREER?- carta

noviembre 17th, 2012 Comments off

CREER…

Anoche mientras estaba recostada en la cama de mi habitación, empecé a recordar palabras de un viejo amigo que lamentablemente murió en mayo del 2010 (21 de mayo)…

Recordé una de las conversaciones que tuvimos previo a su muerte y con el recuerdo de esa conversación también vino a mí el sentimiento de culpa, y la frustración porque hasta anoche, al analizar detenidamente toda la conversación, descubrí lo ingenua que fui al no darme cuenta que ésa última conversación fue para despedirse de mí.

Lloré toda la noche, intentaba quedarme dormida pero no podía; la culpa me estaba matando (aún sigue haciéndolo), fue en la madrugada cuando por fin pude caer rendida por el desvelo. Tuve un sueño, en él soné que se repetía todo lo que sucedió aquel día; la conversación, los abrazos… la despedida.

Pero lo que se repetía con mayor intensidad en mi mente era la conversación, y cada palabra de lo que dijo en aquel momento. Es lo que quiero compartirles hoy:

“Era un viernes, él estaba cursando Cuarto grado de primaria y yo estaba en el último año de la secundaria. Recuerdo perfectamente que estaba en la clase de Expresión, nos habían dejado un ejercicio de hacer un comic y la maestra nos dejó salir para que la inspiración “llegara hasta nosotros”… de pronto, escuché que la maestra me llamaba diciendo que me buscaba un niño, ¡ERA Él! También recuerdo haberlo visto con sus ojos llorosos e instintivamente corrí a abrazarlo y a preguntarle ¿qué era lo que le sucedía? Él no paraba de llorar y casi no podía entenderle, por lo que le solicité a la maestra que me dejara salir por unos instantes. Ella accedió.

-¿Qué tienes? ¿Te duele algo?- pregunte con ansiedad y un poco de desesperación por saber.

Él me explicó (sollozando) que fue la maestra quién provocó su llanto al amenazarlo con tener que pagar –en efectivo- una travesura que una de sus compañeras había hecho y luego lo había culpado a él sin dar tiempo a que él pudiese defenderse. (Él había nacido con un problema al hablar, tartamudeaba y era muy difícil entender lo que decía cuando hablaba rápido).-Juro que hasta hoy en día sigo odiando a esa maestra-.

Intenté calmarlo al ir a confrontar a la maestra y decir que yo me iba a ser responsable por todo, pero ella insistió en que era necesario que él “aprendiera de sus errores”, cuando escuchó esto volvió su llanto y me abrazó fuerte y me dijo que me agachara hasta su altura, luego me susurró al oído que su mamá iba a golpearlo. Me sentí tan inútil al no por hacer nada, que fui a hablar de lo ocurrido con la directora y ella me dijo que el niño no tenía que preocuparse por nada y que ella iba a arreglar el asunto con dicha maestra. Y efectivamente, después de tener como 15 ó 20 minutos de haber regresado cada quién a su respectivo salón, la directora llegó a mi clase y dijo que ya lo había solucionado todo y que la madre del niño no iba a enterarse de lo sucedido.

En ese momento sentí tanta tranquilidad por él, que al tocar el timbre de salida corrí con todo y mi bolsón hasta su clase para contarle la buena noticia. Me dijo que nos detuviéramos a hablar unos minutos en el área de los juegos, él se sentó en una banca y bajo su pequeña y redonda cabeza, yo pensé que se sentía mal por lo que había pasado o que se sentía avergonzado o algo así. Ésta es la parte de la conversación que me impactó y que les compartiré tal y como fue:

-¿Otra vez triste? ¿Y ahora por qué? ¡Ya se arregló todo, nadie te va a golpear!… Tranquilo- lo tomé del brazo y lo jalé para estar más cerca de él, y lo abracé.

-Ya lo sé, es que… estoy triste por otra cosa-.

-¿Qué cosa? ¡Cuéntame, yo no le digo a nadie! ¡Te doy mi palabra! Siempre has confiado en mí, ¿No CREES en mí?-.

Y él se quito con su sudadero los mocos de su nariz, respiró y me dijo:

-Yo siempre voy a CREER en ti, tú eres como mi hermana grande y se tiene que confiar en los hermanos… yo sí CREO en ti-.

-Prométeme que NUNCA, vas a dejar que mi mamá me vuelva a pegar o que la miss me regañe por algo que no hice enfrente de todos los de la clase, ¿Me lo prometes?-.

-TE LO PROMETO-.

-¿Y tú CREES en mí? ¿En todo lo que te digo?-.

-Ps… ¡Obvio!- y lo abracé con mucha fuerza-.

-Entonces, ¿Me vas a CREER sí te digo que después voy a estar contigo siempre aunque no me mirés? -.

-Sí, pero ¿Por qué? -.

-Nada solo era pregunta-.

Tomé su mano como pude y le dije:

-TE PROMETO QUE SIEMPRE VAMOS A ESTAR JUNTOS, TÚ CONMIGO Y YO, CONTIGO Y SIEMPRE NOS VAMOS A VER… AUNQUE YA NO SIGA EN EL COLEGIO, SIEMPRE TE VOY A VENIR A VER, ¿sí?-.

-sí, TE CREO -.

Me besó y me dijo que ya se tenía que ir porque si no lo dejaba el bus y le tocaba que caminar hasta su casa…

Esa fue la última vez que lo vi, porque el lunes de la siguiente semana ya no llegó, pregunte por él con su maestra pero no me dijo nada, al día siguiente, también pregunté y no había llegado; hasta el miércoles de esa semana que se me ocurrió preguntarle a la psicóloga del colegio (ella le daba terapia) y me dijo que probablemente faltaría toda esa semana porque estaba enfermo, la madre del niño había llamado diciendo que en el centro de salud le habían diagnosticado “Dengue Hemorrágico” y que le dijeron que descansara.

El día viernes de esa misma semana, VIERNES 21 DE MAYO estaba recibiendo Educación Física cuando me llamaron de la oficina de la directora y me dieron la noticia de que esa mañana él había muerto, me dijeron que según la madre ella intentó darle medicina casera porque las medicinas recetadas eran “demasiado” caras para ella, y que esa mañana él le pidió una sopa instantánea, ella se la preparó y cuando fue a despertarlo para que se levantara y se la comiera, lo encontró muerto.”

Ahora analizando me pregunto ¿QUÉ ES CREER?

Porque para el diccionario es tener por cierto algo que está por comprobarse, ya sea a un corto o lejano futuro.

Pero para mí, CREER es confiar ciegamente en que algo es, o será tal y como tu corazón te dicte.

Él me dijo que CREYERA en que siempre iba a estar conmigo, y aunque nunca voy ni quiero comprobarlo yo sé que es así… No puedo sentirlo pero sé que sí. Aunque me siento culpable porque él CREYÓ en mí y le he fallado, ya nunca más me he acercado ni a su casa, mucho menos a su tumba desde hace más de un año.

Intentaré armarme de valor para ir a visitar su tumba hoy que es primero de noviembre, por lo menos hoy quiero cumplir lo que prometí…

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